Ya sé, ya sé… desde el título podrías pensar que de entrada la palabra Tarot te trae cualquier tipo de reacción. Tal vez, si estos temas de espiritualidad te gustan, sea algo interesante; tal vez, si eres más escéptico, quieres ver a donde voy a llegar con esto.
Si hay algo que en mi vida adulta cada vez tolero menos, es a la gente que cree saberlo todo.
Tal vez porque yo era así cuando era niña. Creía que yo sabía mas que mis papás, más que mis compañer@s, más que mucha gente por el hecho de tener premoniciones o “leer señales”.
¿Cómo? ¡¿no ven a mis amigos?! yo le preguntaba a mi mamá desde muy corta edad. Mi mamá con una sonrisa y sin entender nada, le hacía espacio a mis amigos que para ella eran invisibles y les ponía un lugar en la mesa también.
Mi mamá nunca me demostró miedo (aunque cuando fui más grande me confesó que le daba pánico), pero si le preguntó al pediatra si esto era normal. El doctor le decía que era normal: un proceso de adaptación que cuando un hijo pasa de ser hijo único a tener hermanos… estas cosas pasaban bastante. «Es una manera que los niños se sienten acompañados» le decía el doctor. Mi mamá entonces se quedó tranquila y lo vio como una etapa en la vida de su hija.
Cuando se las contaba a mi papá, él tendía a burlarse; (y con toda razón) porque no podía comprobar lo que yo estaba viendo. Me decía: «hija eso no existe, las señales y tus amig@s muertit@s no existen, simplemente existe lo que está pasando en este momento. Te he pagado una educación por favor no me salgas con esas cosas de gente que parece que no estudió nada y cree todo.»
Lo entiendo
Ahora más que nunca entiendo la perspectiva de mi papá; en ese momento me sentía ofendida e incomprendida, pero ahora, viéndolo con el tiempo observo también la cantidad de charlatanes y de gente abusiva que existe. La gente que se aprovecha de la inocencia de las personas y aprovecha cada instante para manipularlos. Entiendo cada vez más lo que él trataba de decirme y es por eso que hago estos blogs; comprendiendo que hay muchísimas más personas como mi papá que no les consta absolutamente nada de lo que la demás gente habla como «auras, canalizaciones, campos, guías, ángeles, etc.».
Y si, para mi papá lo que yo decía era descartado; hasta que cosas concretas empezaron a pasar que mi papá empezó a dejar de burlarse tanto, pero tampoco quería que alguien llegara a decirle cosas que él no podía ver y a la fecha es así.
Por muchos años, me sentí víctima -nadie me entiende- pero eso sí, desde un lugar que minimizaba a los que no veían lo que yo.
Lecciones, lecciones
Como todo en esta vida, las cosas dan vueltas. Y en mi vida me crucé con una mujer que supo decirme cosas a mí en un momento de gran vulnerabilidad. En ese momento mi cuerpo estaba recuperándose de un brote gravísimo de dermatitis e intoxicación donde no había explicación o doctor humano que le diera a mi diagnóstico. Poco a poco, empecé sin darme cuenta a poner en un pedestal lo que esta mujer decía o veía. Al principio no lo noté, era una fascinación por entrar a su mundo y percibir las cosas de la manera que ella lo hacía.
Hasta que me empezó a menospreciar.
Y yo me empecé a menospreciar también.
En lugar de “empoderarme” con esos conocimientos que ella veía, continuamente me desempoderaba más y dudaba más de mí. Yo veía algo y ella contestaba: -no eso no-.
Hasta que me cansé y mi cuerpo se empezó a poner más fuerte.
Y entendí en ese mismo instante que imponer nuestras “visiones, premoniciones o sabiduría” sobre los demás es el acto más soberbio.
Que lo que yo veo como señales y lo que tú ves como señales son distintos pero ninguna está mal.
De muchos años que he estudiado, visto, sufrido y gozado el tránsito entre el mundo material y el mundo energético, he comprobado que por más que se vea claro algo, hay siempre otras cosas que los demás pueden apreciar y hacer que todo cambie.
Entonces, si esto del tarot y la energía te gusta mucho, te entiendo, es algo increíble. Pero también te digo que todo puede cambiar dependiendo del libre albedrío de los demás, de su perspectiva, de sus deseos y sus decisiones. Es por eso que el tarot y otro tipo de “herramientas” muy usadas en la energía pueden detectar patrones muy claros, pero también esos patrones pueden cambiar. Entonces, no se trata de SABERLO TODO, sino de notar patrones y dejar que todas las personas involucradas decidan y vean, para que las cosas se acomoden como deberían.
Quédate atent@ a la parte 2 para hablar de simbolismos en el tarot y que puedas leer para tí algo.
Mientras tanto, puedes ver el vlog aquí:


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